De Montañas

Me gustan las montañas. Es tal vez lo único que le falta a ni hermoso Mayab para ser perfecto: la silueta de algún gigante de tierra apenas perceptible por las noches. Algún mudo testigo de tiempos que nos recuerde que nada es eterno.

Nuestros problemas y nuestra supuesta grandeza, incluso nuestra propia existencia; todo palidece al lado de esos colosos de la naturaleza.

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Breakfast at Improvist.

El placer de brindarte un desayuno tranquilo y sin prisas, es uno de los mayores y más sanos lujos que podemos darnos en este mundo cada vez más impersonal.

De un tiempo para acá, mi “desayuno de los domingos” se ha convertido más en un ritual que en una necesidad. El hecho de saber que un día a la semana podré levantarme de la cama a la hora que sea, vestirme cómodo y caminar a “Improvist” (uno de los secretos mejor guardados de mi ciudad) se ha convertido en mi mayor premio cada semana. 

Seamos honestos: en este mundo cada  vez más obsesionado con las agujas del reloj, son pocos los  momentos que podemos darnos para nosotros mismos: solemos cuidar de nuestro cuerpo hasta que algo nos duele, solemos cuidar la mente hasta que hago la aturde…por eso darte un buen desayuno a la semana suele ser el mejor inicio para entender que “TÚ” es más importantes que “TU…” (tus deudas, tus obligaciones, tu entorno…).

 Te invito a no olvidar que todo lo que trabajas, todo lo que aguantas -entre trabajo y casa- cada semana debe ser recompensado de alguna forma. No importa si es solo o acompañado; o si es en el más lujoso restaurante o en un OXXO: date aunque sea ese vital ratito de respiro personal y atesóralo.

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Siri, ¿qué tan lista eres?

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Investigadores del Research Center on Fictitious Economy and Data Science de la Chinese Academy of Sciences calcularon el cociente intelectual de la inteligencia artificial de los principales motores de búsqueda en internet y de los asistentes virtuales más populares en el mercado de consumo masivo.

El resultado fue sorprendente en dos sentidos diametralmente opuestos. El primero, es el avanzado nivel de inteligencia logrado por estas tecnologías en apenas unos cuantos años.

Los resultados de la investigación (bajo la escala de inteligencia Wechsler) dieron a la popular tecnología “Google AI” de la empresa Alphabet el primer lugar con un IQ de 47.28 puntos. En segundo lugar encontramos al gigante chino Baidu, cuyo IQ fue de 32.9 puntos. El tercer escalón lo ocupó Microsoft y su producto “Bing”, con un IQ de 31.98. Siri, el famoso asistente personal de Apple alcanzó un modesto IQ de 23.94.

La segunda gran sorpresa que los anteriores resultados revelaron, por contradictorio que parezca, su bajo cociente intelectual y lo inversamente proporcional que es a nuestra dependencia hacia ellas.

Ninguna de las anteriores tecnologías de Inteligencia artificial llega al cociente intelectual promedio de un niño de 6 años de edad (55.5 puntos); mucho menos se diga el llegar a los niveles de un adulto promedio y su IQ de 100 puntos. Sin embargo, todos quienes tenemos acceso a una computadora y/o teléfono inteligente confiamos ciegamente en las capacidades de nuestros equipos como si del más sabio de los consejeros se tratase. Desde tareas del día a día hasta incluso salvar vidas, nuestras decisiones están supeditadas a tecnologías con una “capacidad mental” de un niño de 5 años de edad.

¿Hasta qué punto nos afectará el delegar tareas relativamente sencillas –aunque tediosas- a tecnologías que, hoy por hoy, no son capaces de seguirnos el paso? Nadie lo sabe. Lo que sí se sabe es que cada día la humanidad se vuelve más y más dependiente al ente invisible que denominamos “nube”, obviando cuestiones de conocimiento básico (sólo 2 de cada 10 mexicanos son capaces de nombrar todos los estados de la República y sus respectivas capitales, por ejemplo) o raciocinio elemental (operaciones matemáticas, por ejemplo).

El peligro de la I.A. no es en sí mismo la capacidad de razonamiento que alcance, sino lo que hemos dejado de pensar por la comodidad que ella nos regala. No es que “la tecnología nos alcance”, es -más bien- que nosotros bajaremos a su nivel.

(Publicado en “Alrededor de la Bombilla”, mi columna semanal para www.cancunissimo.com)

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Lo Que Aprendimos Del Terremoto

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Estos días, aprendimos que somos un país único; donde la tristeza entre las ruinas se ve eclipsada por la alegría que nace de la hermandad de su gente.

Aprendimos la grandeza de la vida y que todo ser vivo es valioso e importante, camine con dos piernas o ande a cuatro patas.

Aprendimos que vivimos en una nación grande, donde sus ciudadanos demostramos no tener -contrario a lo que se cree- el Gobierno que merecemos.

Aprendimos a reenamorarnos de nuestra cultura. Donde, sin importar su historia, cada mano está dispuesta a tomar a otra y no soltarla hasta verla a salvo.

Aprendimos que la individualidad puede menos que la solidaridad. Que miles de hogares por el país están llenos de personas que harán hasta lo imposible por hacerte sentir en casa, aun cuando estés a más de 2,000 kilómetros de ella.

Aprendimos que el brigadista alemán que trabaja a nuestro lado, o ese japonés o aquel israelita dejaron de ser extranjeros para ser hermanos mexicanos por derecho propio, piedra por piedra.

Aprendimos que cada lata o botella pueden ser algo más que alimentos; pueden transformarse en cartas que, con sus mensajes de afecto y ánimo, también reconfortan el alma.

Aprendimos que la bandera tricolor, que adorna cientos de casas y avenidas estas fechas, despierta en esos quienes la vemos entre escombros algo inexplicable que te impulsa a seguir más allá de lo que creías podías dar.

No importa desde qué trinchera trabajes estas fechas: desde quienes somos rescatistas, aquellos que reparten café a las 2AM o esos quienes donan sus recursos para ayudar a desconocidos; todos aprendimos que ser mexicanos es un privilegio que debemos honrar día tras día.

Gracias México, por ser México.

(Publicado en “Alrededor de la Bombilla”, mi columna semanal en www.cancunissimo.com)

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¿Qué lección nos dejó Cassini y su “Grand Finale”?

cassini-portadaEn plenas Fechas Patrias, el 15 de septiembre, el orbitador Cassini, parte del proyecto conjunto “Cassini-Huygens“ de la National Aeronautics and Space Administration, la European Space Agency y la Agenzia Spaziale Italiana”, finalmente se estrelló contra Saturno; planeta que durante 20 años analizó y fotografió como ninguna otra misión en la historia de la humanidad.

Dicho evento fue transmitido en vivo por la NASA para todo el mundo, recordándonos lo afortunados que somos en esta época donde podemos ser testigos de momentos tan significativos como éste, imposibles de imaginar hace tan solo una generación, tras un simple “click”.

La historia de dicha misión comenzó en 1997, cuando el orbitador Cassini (nombrado así en honor al astrónomo italiano Giovanni Cassini) y la sonda Huygens (en honor al astrónomo neerlandés Christiaan Huygens) fueron lanzados a bordo de un cohete Titan IVB/Centaur desde Cape Canaveral. Tras siete años de travesía por el Sistema Solar, estaba previsto que el orbitador Cassini sobrevolase Saturno y sus lunas durante cuatro años, y que la sonda Huygens penetrase en la atmósfera de la luna Titán y aterrizase en su superficie.

La sonda Huygens fue todo un éxito, convirtiéndose no solo en la primera que aterriza en un satélite que no sea la luna terrestre, sino también en la primera en hacerlo en un objeto del Sistema Solar Exterior. Por otro lado, el orbitador -que prolongó su vida útil gracias a una inteligentísima estrategia de ahorro de combustible- se convirtió en una de las misiones insignes de la historia humana, teniendo entre sus muchísimos logros el hecho de haber confirmado la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein.

Otro trabajo que destaca del orbitador Cassini fue su detallado estudio de la atmósfera de Titán, ya que confirmó el enorme potencial de la mayor luna de Saturno como ambiente prebiótico (es decir: que puede albergar vida en un futuro). Es por ello que, pensando en una futura misión terrícola para estudiar mejor y a detalle la composición de dicho ambiente, la sonda fue reprogramada para su autodestrucción, ya que era necesario evitar cualquier tipo de manipulación humana en Titán; particularmente por el hecho de que el orbitador Cassini montaba un generador termoeléctrico de radioisótopos; potencial desencadenante de contaminación biológica/radiactiva.

Pero el último legado de la misión Cassini-Huygens fue la misión kamikaze que lo dio por terminado. Fue el hecho de recordarnos que Internet es algo más que Redes Sociales. Con la actitud correcta, Internet es la puerta de entrada a lo mejor que tenemos como Humanidad: nuestra curiosidad y constante búsqueda de la verdad. Nos solemos quejar de la falta de contenido en los medios masivos y el nulo interés científico hoy en día debido a que no es un tema del cual se pueda generar el tan vendible “morbo”; sin embargo, si puedes leer estas líneas, no hay pretexto válido para quejarse de la falta de “saber científico” en tu vida existiendo recursos tan impresionantes como este que vivimos hace unos días.

Al final de cuentas, si nuestro cuerpo “es lo que comemos”, nuestra mente se forma de eso que vemos día a día; y como en el caso de preferir una comida sana sobre una alta en grasas, uno decide si alimenta su inteligencia con misiones épicas como esta o con memes de las Kardashian.

(Publicado en “Alrededor de la Bombilla”, mi columna semanal en www.cancunissimo.com)

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Del Grito al Engaño

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Con la entrada triunfal de Agustín de Iturbide y su Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821, el país alcanzó su anhelada libertad del Imperio Español proclamando su independencia; sin embargo, este hecho suele ser olvidado y es completamente eclipsado por el evento ocurrido 11 años antes, a las 8 de la mañana -sí, no fue en la madrugada; pero esa es otra historia- del 16 de septiembre de 1810, cuando en el Pueblo Nuevo de los Dolores, Miguel Hidalgo se quejó públicamente del “gobierno impostor” que ocupa el trono español y, vitoreando a Fernando VII, llama al pueblo a levantarse para exigir su regreso (claro está, nadie contaba que el pueblo, cansado de los malos tratos, lo tomara como un llamado a la independencia; pero esa también es otra historia).

Pero, ¿por qué celebrar el inicio y no la culminación de la lucha por la independencia como tal? ¿Por qué “el grito” es el 15 y no el 16? Como siempre en México, la verdad es muy diferente a lo que nos cuentan…

El proceso que derivó en la conformación del Plan de Iguala, del Ejército Trigarante y, finalmente, en la firma de los Tratados de Córdoba, que oficializan la Independencia de México, proviene de una suerte de armisticio entre dos generales representantes de los grupos que en ese entonces se disputaban el País: realistas e insurgentes; comandados por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero respectivamente.

El 26 de mayo de 1820, el intendente de la provincia de Veracruz, José Dávila, proclamó una nueva constitución redactada unos años antes en España: la Constitución de Cádiz, seguido unos días más tarde por el virrey de la Nueva España, Juan Ruíz de Apodaca. Tal hecho hubiera sido sólo anecdótico de no ser porque dicha constitución no sólo establecía la soberanía de España en la Nación -ya no en el rey-, la libertad de imprenta, de industria, el derecho de propiedad y la fundamental abolición de los señoríos en todo su imperio; sino que –además- otorgaba la nacionalidad española a todo aquel nacido en cualquiera de los territorios a los que dicha carta regía; es decir: le daba los mismos derechos a los pueblos indígenas de América que a los ibéricos.

Claro está, dicha noticia tomó por sorpresa a quienes ejercían el poder económico en este lado del Atlántico, pues se temía que se suprimieran los privilegios de raza, clero y ejército; dando paso a una época liberal en el territorio. Los criollos, acaudillados por el inquisidor general Matías de Monteagudo, se reunieron en la Iglesia de la Profesa y ahí resolvieron separarse del Imperio Español para conservar todos sus privilegios.

Así pues, tras un elaborado engaño, Guerrero acepta la invitación de Iturbide -tras el “Abrazo de Acatempan”, el 10 de febrero de 1821- de crear una monarquía constitucional mexicana: el Imperio Mexicano; ignorando que, en realidad, esto resultaría más perjudicial para el pueblo mexicano que el seguir siendo parte de España.

Años después, tras conocer el engaño -entre otros-, el primer Imperio Mexicano es disuelto por Guadalupe Victoria, fundando la primera República Mexicana en medio de pugnas entre conservadores y liberales.

Así, en medio de esta incertidumbre política, en 1823 se decide establecer la primera celebración oficial del “Grito de Independencia”, dejando de lado el hecho de festejar el engaño de la independencia para conmemorar en su lugar la determinación de un pueblo para romper con el esquema ideológico y político establecido en la época de la Colonia.

El tiempo y los sucesivos gobernantes fueron agregando detalles al calor del momento, creando un halo de pureza y leyenda alrededor de dicho “grito”, santificando el hecho y a quienes formaron de parte de él; cubriendo lo mejor posible un engaño con otro. Tiempo después, en época de Porfirio Díaz, los festejos se adelantaron al 15 de septiembre por la noche, para que coincidiera la “fecha patria” con el cumpleaños del dictador mexicano; tradición que continúa hasta nuestros días.

Y así es como terminamos festejando un día que no fue, un levantamiento en armas que nunca lo fue, para lograr una igualdad que, al final, tampoco llegó a concretarse.

(Publicado en “Alrededor de la Bombilla”, mi columna semanal en http://www.cancunissimo.com)

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Quesadillas: ¿con queso o sin queso?

Quesadilla_2.jpgEste mes patrio, recordamos uno de los debates más añejos del país. Las quesadillas, ese típico platillo mexicano, ¿llevan queso o no? Aquí la respuesta de una vez por todas:

La quesadilla tiene su origen en la “casadiella” asturiana, un dulce típico asturiano compuesto de una empanada frita elaborada con masa de harina de trigo -o masa de hojaldre- que se rellena con una mezcla de nueces o avellanas, azúcar y anís.

Al llegar al sur de España, los andaluces adoptaron la casadiella agregándole a la receta original -entre otros-  queso, deformando con el tiempo el nombre original a “quesadilla”, por obvia reminiscencia a dicho ingrediente. Así pues, el término “quesadilla”  ya era usado en España casi dos siglos antes de los viajes de Cristobal Colón a América; siendo el más destacado ejemplo de ello su aparición, en 1324 e.c.,  en el  “Llibre de Sent Soví”, el más famoso recetario de cocina medieval valenciana.

Tras la conquista y posterior colonización española de México, a partir de 1521 e.c.,  los marineros andaluces (de donde provenía el grueso de los expedicionarios ibéricos) se enfrentaron a la falta de trigo, la base de su cocina, en el país; por lo que se vieron obligados a sustituirlo por maíz en todas sus recetas. La quesadilla no fue la excepción y, utilizando la técnica del pan mexicano (el “tlaxcalli”, mal traducido como “tortilla”)  crearon una versión americana de la misma, siendo más bien una “empanada mal terminada” como se describe en algunos textos.

Tras la independencia de México, en 1821 e.c., varios estudiosos se dieron a la tarea de documentar las bases de la cultura mexicana (la interesante mezcla surgida de las tradiciones precolombinas influenciadas por 300 años de ocupación ibérica). En la gastronomía, destacó “El Cocinero Mexicano o Colección de las Mejores Recetas para Guisar al Estilo Americano, y de las más Selectas Según el Método de las Cocinas Española, Italiana, Francesa e Inglesa”., en cuyo primer volumen destaca la receta de la quesadilla. En dicha receta, para sorpresa de todos, se lee “aunque este nombre indica una preparación dispuesta con queso, se llaman quesadillas a muchas en las que para nada entra el queso”; dejando en claro más adelante: “(a las quesadillas) se les pone dentro queso fresco o añejo desmoronado y un polvito de epazote seco, o se rellenan con cualquiera otra sustancia, como gordo del chicharrón, molido con chile, sesos, ahuautle, flor de calabaza bien picada, y pueden servir de almuerzo ligero.”

Debido a las grandes colonias de andaluces que se asentaron en diversas partes del país, en la “provincia” se acostumbró a ponerles queso a la usanza andaluza, mientras que en la capital -más cosmopolita- se conservó la receta asturiana. Dando origen a una debate con 200 años de antigüedad

Así que, la próxima vez que pidas una quesadilla sin queso y alguien te critica, ya sabes la verdad.

(Publicado en “Alrededor de la Bombilla”, mi columna semanal en http://www.cancunissimo.com)

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